Estados Unidos intensificó la presión sobre sus aliados europeos y miembros de la OTAN para que aumenten su inversión en defensa y asuman mayor responsabilidad en su propia seguridad.
Estados Unidos volvió a presionar a Europa y a los países miembros de la OTAN para que eleven su gasto militar, en medio de crecientes tensiones internacionales y llamados a reforzar la seguridad del bloque. La postura fue expresada por autoridades estadounidenses, quienes señalaron que los aliados deben depender menos del respaldo militar de Washington y fortalecer sus propias capacidades defensivas.
El planteamiento surge en un contexto marcado por la amenaza rusa, la guerra en Ucrania y los nuevos compromisos asumidos dentro de la alianza atlántica. La OTAN busca que sus miembros incrementen progresivamente la inversión en defensa y seguridad durante los próximos años.
Washington considera que Europa debe asumir una mayor carga financiera para garantizar su protección y mantener una respuesta conjunta ante posibles amenazas.

