La Organización Mundial de la Salud enfrenta una nueva prueba para la vigilancia sanitaria internacional por dos brotes simultáneos: una epidemia de ébola por virus Bundibugyo en África central y un brote de hantavirus Andes vinculado a un crucero con pasajeros y tripulantes de varios países.
El caso más grave se concentra en la República Democrática del Congo y Uganda, donde la OMS declaró el brote de ébola como una emergencia de salud pública de importancia internacional. La decisión fue adoptada tras la rápida expansión de la enfermedad en territorio congoleño y la confirmación de casos relacionados en Uganda.
Según la OMS, hasta el 22 de mayo de 2026 se reportaban 82 casos confirmados y siete muertes confirmadas por ébola en la República Democrática del Congo. Sin embargo, el organismo advirtió que la magnitud real del brote podría ser mayor, debido a la existencia de cientos de casos sospechosos y muertes aún bajo investigación.
El virus identificado corresponde a la especie Bundibugyo, una variante distinta del ébola Zaire, responsable de otros brotes conocidos en África. La diferencia es clave para la respuesta sanitaria, ya que para el virus Bundibugyo no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, aunque hay candidatos médicos en evaluación.
La OMS elevó el riesgo del brote a muy alto dentro de la República Democrática del Congo, alto a nivel regional y bajo a nivel global. El organismo pidió fortalecer la vigilancia epidemiológica, el rastreo de contactos, la atención clínica y la coordinación transfronteriza para evitar una mayor propagación.
Mientras tanto, otro brote mantiene bajo observación a las autoridades sanitarias internacionales. Se trata de casos de hantavirus Andes asociados al crucero MV Hondius, de bandera neerlandesa, en el que viajaban pasajeros y tripulantes de 23 países.
