China comenzó a desplegar centros de cómputo especializados para procesar grandes volúmenes de inteligencia artificial, con infraestructura nacional y tecnología de Huawei, en medio de la disputa global por el liderazgo tecnológico.
China activó una nueva fase en su estrategia de inteligencia artificial con el desarrollo de las llamadas “fábricas de tokens”, centros de datos diseñados para generar y procesar a gran escala las unidades básicas que utilizan los modelos de IA para producir respuestas, texto y servicios digitales.
Uno de los proyectos más citados se ubica en Wuxi, provincia de Jiangsu, donde se impulsa un clúster de alto rendimiento basado en servidores Huawei Ascend. La iniciativa forma parte de una política más amplia para fortalecer una cadena nacional de IA que incluya chips, servidores, nube, modelos y supercomputación.
El avance busca reducir la dependencia tecnológica externa y ampliar la capacidad de empresas chinas para operar aplicaciones de IA. Sin embargo, especialistas advierten que China aún enfrenta rezagos frente a Estados Unidos en chips avanzados y entrenamiento de modelos de frontera.

